¿Cómo podría Santa Claus entregar todos los regalos? Por Margarita Rodríguez, BBC Mundo
 Científicos de la NASA y el CERN, la nanotecnología o la teoría de la relatividad podrían ayudarle a Santa en su difícil tarea. Una divertida y "científica" mirada a uno de los símbolos de la Navidad. Martes 21 Diciembre 2010 Partamos de la base de que Santa Claus existe. Así, sin mucho pensarlo, para meternos en este juego mental. Simpático y jocoso, este personaje tiene una de las tareas más difíciles de la historia: repartir regalos entre los niños del mundo en una sola noche. Si tenemos en cuenta que, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), hay alrededor de 2.000 millones de menores de 18 años en el planeta, y que casi todos se portaron bien, ¿cómo puede este hombre ya entrado en años y algo gordito realizar tal hazaña? Roger Highfield, autor de La física de Navidad, calculó que, en la noche del 24 de diciembre, Santa tiene que hacer casi 850 millones de paradas y para ello, si viaja en sentido opuesto al de la rotación de la Tierra, contaría con otras 24 horas para cumplir con su misión. Pero, aún así, el tiempo sigue siendo extremadamente corto para semejante empresa. La clave está en la velocidad con la que Santa tiene que viajar. Según Highfield, quien es editor de la revista especializada New Scientist, para que Santa pueda llevar a cabo su tarea tiene que alcanzar más de 6.000 veces la velocidad del sonido, es decir, a 300.000 kilómetros por segundo... ¡imposible! Así que la respuesta no parece estar en los principios de la física clásica, pues siguiéndolos se llegaría a una trágica conclusión: Santa murió en su primer loable intento por imitar a la luz. Felizmente, para los que todavía creen en Santa, la física moderna puede ayudar a entender por qué sigue dejando regalos sin que nadie se dé cuenta. Muchos Santas por el mundo "Nadie lo ha visto, pero eso no significa que no exista", le dijo a BBC Mundo desde los laboratorios del Consejo Europeo de Investigación Nuclear (CERN), en Ginebra, el doctor en Física Experimental de Altas Energías, Daniel Tapia. "Quizá la razón por la cual Santa Claus nunca ha sido visto es porque, al menos por esa noche, se comporta como un fenómeno cuántico", señaló el experto. "En mecánica cuántica, el principio de incertidumbre de Heisenberg nos dice que si conocemos una variable muy bien, la otra variable no la podemos conocer con precisión. Podemos saber a qué velocidad viajará Santa, pero no su posición". Santa puede estar en cualquier lugar del planeta a cualquier hora de la noche de Navidad. "Eso puede ser posible si Santa Claus es una superposición de estados cuánticos, es decir, una suma de muchos santas que se difuminan por todo el planeta". Siguiendo la teoría del físico mexicano, cada uno de los estados cuánticos de Santa le daría un regalo a cada niño que tiene que estar dormido al momento de la entrega. Pero ¿qué pasa si un niño lo ve esa noche? "Se conocería su posición exacta, lo cual provocará que el estado cuántico colapse y que ya no se puedan repartir más regalos", aseguró con desilusión el investigador. Así que la maravilla de Santa depende de que nunca lo veamos, pues si lo llegamos a ver, deja de existir. La nube de relatividad Para evitar que un niño insomne le dañe la sorpresa a otros miles de niños, Santa podría apelar a su vasto conocimiento científico. "Los niños no deberían creerle a quienes dicen que Santa Claus no es real porque no hay forma de que pueda entregar juguetes en todo el mundo en una sola noche. Sí hay una manera de hacerlo y está basada en la ciencia", indicó Larry Silverberg, profesor de Mecánica e Ingeniería aeroespacial de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos. En una ponencia que Silverberg presentó en 1997, el científico planteaba que Santa tiene muy claros los principios de la teoría de la relatividad especial de Albert Einstein y que, a diferencia de nosotros, es un experto en manipular y controlar el espacio y el tiempo. Gracias a su conocimiento extraordinario de la física, Santa creó una nube de relatividad, dentro de la cual el espacio, el tiempo y la luz se perciben de una manera totalmente diferente a como se perciben fuera de ella. "En la nube, Santa cuenta con meses para entregar los presentes. Desde adentro, él ve el mundo congelado", plantea el experto en los documentos consultados por BBC Mundo. Los que estamos afuera de esa nube, sólo veríamos pasar un punto fugaz. Y seis meses dentro de ella es un abrir y cerrar de ojos para nosotros. Por eso, Santa no tiene apuro cuando entrega los regalos. Literalmente, planteó Silverberg, Santa tiene todo el tiempo del mundo. Un bulto de nanoestructuras Santa también podría descartar salir de su casa y optar por las ventajas de la nanotecnología. Gerardo Herrera, físico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de México (CINVESTAV), le explicó a BBC Mundo que científicos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe de Alemania y del Imperial College de Inglaterra encontraron la manera de hacer que un objeto desaparezca de la vista en tres dimensiones, es decir, lo hicieron invisible. "Los investigadores lograron poner un objeto microscópico en un bulto de nanoestructuras de oro que distorsionaron la luz para darle la vuelta al objeto de forma tal que se volvió invisible", señaló Herrera. Sin embargo, Santa tendría que esperar un poco para hacer uso de este descubrimiento, pues en la actualidad no es posible obtener los mismos resultados con objetos del tamaño de una pelota o de una muñeca. Cuando se logre, quizá en pocos años, Santa Claus tendría más tiempo para distribuir los regalos por el mundo, indicó Herrera. "Los colocaría con más calma días antes de Navidad. Los dejaría fuera de la mirada de los niños con una cubierta de nanoestructuras que los hiciera invisibles hasta que la noche del 24 de diciembre, con una simple llamada de celular y haciendo uso de los recursos de computo GRID, los hiciera aparecer desde la comodidad de su casa en el Polo Norte", reflexionó el físico. Desde el espacio En su noche más atareada, Santa también podría pedirle apoyo a la agencia estadounidense responsable de los programas espaciales. "En la actualidad, la NASA cuenta con varios sistemas de propulsión y tecnologías de dispersión de calor, pero ninguna -hasta donde yo sepa- podría aproximarse a satisfacer las necesidades de velocidad que requiere Santa Claus para viajar", le informó a BBC Mundo Clinton Cragg, ingeniero principal del Centro de Ingeniería y Seguridad de la NASA (NESC). Sin embargo, una nave en órbita como el Transbordador Espacial o la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) podría servirle a Santa como un punto de reabastecimiento de regalos, acotó el experto que estuvo detrás de la cápsula que permitió el rescate de los 33 mineros chilenos. "De esta manera, Santa Claus no tendría que cargar con los regalos de todo el mundo en un solo viaje, lo que le permitiría proceder en su misión con mayor rapidez. Las velocidades para mantener en órbita (la ISS y el Transbordador) podrían ser suficientemente altas para seguir el paso frenético de Santa Claus", explicó Cragg. El supertrineo espacial Como es una sola vez al año, quizás en vez de viajar en la tranquilidad de una nube, Santa prefiere sentir la adrenalina de pilotear un supertrineo. Pero ¿cómo sería ese trineo? "No es como el que conocemos. Es redondo y está equipado con tecnología de punta. Tiene una capsula al frente con una ventana gigante, dos cohetes enormes a los lados y un tanque de combustible enorme en la parte de atrás", le dijo a BBC Mundo Pete Rodríguez, ingeniero aeroespacial que trabajó con la NASA más de 30 años. "Cada vez que Santa se detenga para dejar los regalos, abrirá una compuerta por la cual saldrá un avioncito que está programado para que lleve el regalo al niño correspondiente". Para que Santa pueda cubrir todo el planeta, tiene que salir del Polo Norte, llegar al Polo Sur y devolverse. Esos dos trayectos los tiene que hacer 48 veces mientras la Tierra gira para que nadie se quede sin regalo. "Él está todo el año preparándose para hacer las entregas del día de Navidad y con la tecnología lo puede hacer", indicó Rodríguez. Logística terrenal Pero si Santa Claus no solicitó con tiempo los permisos correspondientes para usar las naves en órbita de la NASA, es posible que, a días de la esperada noche, se haya quedado sin esa opción. ¿Quién podría ayudarlo? "Lo que Santa Claus quiere hacer el día de Navidad es una operación logística enorme", le dijo a BBC Mundo, Jim Daniell, jefe de Relaciones Públicas de la empresa de transporte y entrega de paquetes UPS. "Le diríamos que haga uso de la tecnología más avanzada y que se apoye en sus elfos. Una operación así no la puede hacer solo". En conversación con BBC Mundo, Ian Silverton, director de operaciones de Fedex en España y Portugal, coincidió con esa opinión y señaló que "si Santa le pidiera prestada su herramienta tecnológica estrella, le daría el tracking and tracing (seguimiento y rastreo)". Otra posibilidad sería algo parecido al Delivery Information Acquisition Device (DIAD IV) de UPS, pues su batería dura casi todo un día, cabe en una mano, tiene 128 megabytes de memoria y funciona con el sistema operativo Windows CE.NET. "Es una pequeña, pero poderosa computadora que le permitirá tener acceso al sistema de posicionamiento global (GPS), monitorear las entregas y comunicarse con su central en el Polo Norte", indicó Daniell. Gracias a las redes inalámbricas, Santa Claus podría retransmitir datos en tiempo real, recibir información de último minuto sobre algún niño que siga despierto y aprovechar al máximo su posición geográfica para hacer la mayor cantidad de entregas en el menor tiempo posible. Santa también podría usar el software Roadnet que, con algoritmos, diseña y planea las rutas diarias de los conductores de UPS. Ya sea hurgando en la imaginación, en la ciencia o en la tecnología, la pregunta de cómo hace Santa para entregar todos los regalos en una sola noche seguirá desvelando a varias generaciones de niños, algunos científicos y uno que otro periodista curioso.
Mentiras y verdades by Thinker
 El mundo era un gran escenario de mentiras y verdades. Todas tenían como raíz la misma especie, sin embargo había de diferentes razas, por ejemplo estaba la mentira blanca. Se creía superior a todas las demás, y con su cara de yo no fui infectaba a todos con sus ideas cuestionables. También estaba la mentira negra, odiada y rechazada. Esta mentira siempre estaba presente en los trabajos sucios, en el bajo mundo. Menos comunes, también se encontraban las verdades a medias, una raza considerada como antinatural. Varias veces ser había discutido acerca de sus derechos en la sociedad pero nunca se habían aprobado. Si la mentira negra no la querían las mentiras, la verdad a medias no era querida ni por las mentiras ni por las verdades. Finalmente estaba la verdad pura, una raza rara con peligro de extinción que pasaba desapercibida. Eran las 12 del día y la mentira más querida por todo el mundo apareció por el televisor, se trataba del presidente pepe. Resultado de una aventura entre una verdad a medias y una mentira negra, era considerado un perfecto representante del pueblo. Después de su discurso largo y contundente, el noticiero anunciaba el caso que estaba atormentando a la nación, una verdad que había sido apedreada al parecer por un grupo de funcionarios del gobierno. Justo después de ese anuncio, el doctor Monsalvete conocida mentira blanca en el mundo de la cirugía entraba por la puerta de la habitación y le ordenaba sus asistentes que me llevasen al quirófano 1. Yo estaba tranquilo, sabía que era inevitable, mi cuerpo estaba muy maltrecho. Pero lo que me tranquilizaba era el hecho de saber que dentro de tanta mentira y verdad a medias yo había sido una verdad completa. Unos segundos antes de que mi vida se esfumara, mi madre se acercó y me dijó, hijo te amo mucho, y no te lo había dicho antes porque tú siempre repetías que eras una verdad. Pero llego la hora de decirte, la realidad es que el hijo de dos mentiras como tu papa y yo, siempre será una mentira también.
Nosotros los sin memoria por Anderson Benavides
 Foto: Ilustración: Enrique Guillamón ¿Alguien me creería, o le importaría, si digo que la Teoría de la Gravedad fue expuesta por Francis Bacon en su Novum organum cien años antes de la aparición de Newton, y que el episodio de la manzana en la cabeza de este último en su descubrimiento fue en realidad un chisme difundido por Voltaire…
¿Alguien me creería, o le importaría, si digo que la Teoría de la Gravedad fue expuesta por Francis Bacon en su Novum organum cien años antes de la aparición de Newton, y que el episodio de la manzana en la cabeza de este último en su descubrimiento fue en realidad un chisme difundido por Voltaire para burlarse de la canalla poniéndole una ropa acorde con su talla?; ¿o que, considerando que hace pocos meses la Royal Society envió un pedazo de aquel manzano al espacio —siguiendo la costumbre humana de verter basura por todo el Universo—, al parecer el filósofo francés y su látigo irónico han sabido cómo burlarse de más de dos siglos enteros? ¿Si digo que el sistema solar de Copérnico es el mismo del que habló Aristarco con dos milenios de anticipación, en tiempos donde todavía los santos prelados no habían aparecido a dar opiniones sobre unas ciencias que siempre han desconocido por completo?; ¿o que en épocas de Pitágoras ya se hablaba de la existencia de siete planetas ¡redondos! que se movían?
¿Alguien me creería, por suerte, si digo que Cervantes en su célebre Quijote toma prestadas muchas expresiones de La Eneida de Virgilio o, tanto mejor, que en situaciones como la de la horca del puente en la Ínsula Barataria, cuando alguien dijo que “iba a que lo ahorcasen” y no supieron si debían ahorcarlo, echa mano de uno de los argumento capciosos —el mentiroso— de Eubulides de Mileto? ¿Si digo que una de las tesis principales de El príncipe de Maquiavelo, a saber, que “la mayor parte de los hombres son malos”, es una de las sentencias que ubican a Bías entre los siete sabios de la Antigua Grecia? ¿Alguien me creería si digo que muchos episodios del Cándido de Voltaire, como el de los carneros ahogados en altamar, se encuentran en el Gargantúa y Pantagruel de Rabelais; o que el Diccionario Filosófico del mismo autor se construyó sobre los cimientos del Diccionario Histórico Crítico de Bayle? ¿Si digo que la conocida arenga “Todos para uno y uno para todos” de Los Tres Mosqueteros se halla en el artículo Sociedad de La Enciclopedia. ¿Alguien me creería si digo que el famoso “Dios está muerto” del Zaratustra nietzscheano se encuentra en Los demonios de Dostoievski, en el cual una niñita se ahorca y deja una nota donde se lee: “He matado a Dios”?; ¿o que la teoría del Eterno Retorno se halla en El mundo como voluntad y re presentación de Schopenhauer, que reza: “hasta el momento presente ha transcurrido una eternidad, es decir, un tiempo infinito, por lo que todo lo que puede y debe pasar ya ha sucedido”?; ¿o que la idea del Superhombre se encuentra por primera vez en Crimen y castigo, sólo que con una concepción algo distinta, pero a la vez más cercana a la idea principal de Más Allá del Bien y del Mal? ¿Si digo que La metamorfosis de Kafka es una transliteración de la misma obra del ruso filósofo-novelista, quien a su vez construye el ateísmo de su Kirilov tomando un concepto de Angelus Silesius: “Sé que, sin mí, Dios no podría vivir un segundo: si yo fuese aniquilado, él se extinguiría necesariamente”? ¿Alguien me creería si digo que a pesar de que la mayoría de hombres del Siglo XX hayan querido pasar por ser los más originales de toda la historia, asuntos como la explicación científica de Dios como Primum Mobile es tan antigua como Epicuro?; ¿o que Heidegger retoma las ideas de Anaxímenes, como Russell adopta parte del método de Locke? ¿Alguien me creería, en fin, si digo que si por casualidad hay cinco hombres totalmente originales en la historia de la humanidad, estaría exagerando el número? ¿Y a qué viene todo este barullo? En primer lugar, a que algunos pensadores modernos se han empeñado en dejar en el aire ciertos juicios duros y tajantes contra los poquísimos hombres sin par con los cuales ha contado nuestra especie, tratando de marcar un antes y un después en la línea del tiempo sin apoyarse, según su insólita creencia de que son individuos pertenecientes a otras esferas del Universo caídos aquí por pura casualidad, en lo que otros tuvieron que pagar incluso con sus vidas. En segundo lugar, a que es preciso recordarles a aquellos que edificar sobre lo cimentado fue en todas las épocas la máxima principal de quienes han emprendido la cada vez más minusvalorada tarea de buscarles soluciones a los problemas de la existencia, y que todavía estamos muy verdes para renegar de lo que nos ha servido como base en la construcción de nuestra civilización. Y por último, a que la envidia inherente al ser humano, sumada al afán de destacarse sobre el resto de los mortales dándose más importancia de la que uno merece, no conducen a nada distinto que a hacer el ridículo como quien persigue varias liebres al mismo tiempo. Es pues un absurdo vilipendiar a Platón por crear el dogma bondad-inteligencia-poder, usurpado luego por el cristianismo bajo el nombre de santísima trinidad, o por llamar Logos a lo que la Iglesia llamó después Verbo; no es culpa de Homero que Alejandro se creyera Aquiles o descendiente de Zeus, como tampoco lo es de Virgilio que Augusto César pensara que Eneas era antepasado suyo; no es culpa de Cicerón ni de Catón que las leyes por las que se sacrificaron sirvieran para provecho de senadores que se declaraban en paro la víspera del viernes y no volvían a trabajar sino hasta el miércoles siguiente; no es culpa de Séneca que Nerón haya sido un adicto a las orgías masculinas; no es culpa de Maquiavelo que Napoleón y otros tantos generales hayan tomado sus palabras como moneda de ley para justificar sus fechorías; no es culpa de los ilustrados que la Revolución Francesa terminara conduciéndose contrariamente a su propósito inicial, ni que acabara por arrebatarle el poder a la aristocracia para dárselo a la burguesía —de izquierda o de derecha— bajo el nombre de democracia; no es culpa de Schopenhauer ni de Nietzsche que en el Siglo XX haya aparecido un fracaso de la tierra empecinado en desaparecer con su milicia a las “razas inferiores”, como si superioridad y humanidad no fuesen dos cosas que se contraponen en su esencia la una a la otra; no es culpa de Einstein que algunas de sus teorías hayan sido usadas para crear armas de destrucción masiva, ni de Freud que las capacidades individuales se midan hoy por pseudociencias plagadas de preceptos morales ambiguos; en pocas palabras, no se puede juzgar a nadie que haya dedicado su vida a pensar por las diversas lecturas que en su provecho le dieran posteriormente los demás hombres a sus postulados. En ocasiones se necesita ser muy injusto para reprochar a los padres la bastardería de sus hijos.
Events-World Science Festival
 http://www.worldsciencefestival.com/
xkcd the geek comic strip
Removing Roads and Traffic Lights Speeds Urban Travel by Linda Baker

Conventional traffic engineering assumes that given no increase in vehicles, more roads mean less congestion. So when planners in Seoul tore down a six-lane highway a few years ago and replaced it with a five-mile-long park, many transportation professionals were surprised to learn that the city’s traffic flow had actually improved, instead of worsening. “People were freaking out,” recalls Anna Nagurney, a researcher at the University of Massachusetts Amherst, who studies computer and transportation networks. “It was like an inverse of Braess’s paradox.”
The brainchild of mathematician Dietrich Braess of Ruhr University Bochum in Germany, the eponymous paradox unfolds as an abstraction: it states that in a network in which all the moving entities rationally seek the most efficient route, adding extra capacity can actually reduce the network’s overall efficiency. The Seoul project inverts this dynamic: closing a highway—that is, reducing network capacity—improves the system’s effectiveness.
Although Braess’s paradox was first identified in the 1960s and is rooted in 1920s economic theory, the concept never gained traction in the automobile-oriented U.S. But in the 21st century, economic and environmental problems are bringing new scrutiny to the idea that limiting spaces for cars may move more people more efficiently. A key to this counterintuitive approach to traffic design lies in manipulating the inherent self-interest of all drivers.
A case in point is “The Price of Anarchy in Transportation Networks,” published last September in Physical Review Letters by Michael Gastner, a computer scientist at the Santa Fe Institute, and his colleagues. Using hypothetical and real-world road networks, they explain that drivers seeking the shortest route to a given destination eventually reach what is known as the Nash equilibrium, in which no single driver can do any better by changing his or her strategy unilaterally. The problem is that the Nash equilibrium is less efficient than the equilibrium reached when drivers act unselfishly—that is, when they coordinate their movements to benefit the entire group.
The “price of anarchy” is a measure of the inefficiency caused by selfish drivers. Analyzing a commute from Harvard Square to Boston Common, the researchers found that the price can be high—selfish drivers typically waste 30 percent more time than they would under “socially optimal” conditions.
The solution hinges on Braess’s paradox, Gastner says. “Because selfish drivers optimize a wrong function, they can be led to a better solution if you remove some of the network links,” he explains. Why? In part because closing roads makes it more difficult for individual drivers to choose the best (and most selfish) route. In the Boston example, Gastner’s team found that six possible road closures, including parts of Charles and Main streets, would reduce the delay under the selfish-driving scenario. (The street closures would not slow drivers if they were behaving unselfishly.)
Another kind of anarchy could actually speed travel as well—namely, a counterintuitive traffic design strategy known as shared streets. The practice encourages driver anarchy by removing traffic lights, street markings, and boundaries between the street and sidewalk. Studies conducted in northern Europe, where shared streets are common, point to improved safety and traffic flow.
The idea is that the absence of traffic regulation forces drivers to take more responsibility for their actions. “The more uncomfortable the driver feels, the more he is forced to make eye contact on the street with pedestrians, other drivers and to intuitively go slower,” explains Chris Conway, a city engineer with Montgomery, Ala. Last April the city converted a signalized downtown intersection into a European-style cobblestone plaza shared by cars, bikes and pedestrians—one of a handful of such projects that are springing up around the country.
Although encouraging vehicular chaos seems at odds with the ideas presented in the price of anarchy study, both strategies downplay the role of the individual driver in favor of improved outcomes for everyone. They also suggest a larger transportation niche for bicycles and pedestrians. As the Obama administration prepares to invest in the biggest public works project since the construction of the interstate highway system, the notion that fewer, more inclusive roads yield better results is especially timely.
Faster Streets with Less Parking New strategies in parking management could also improve urban traffic flow, remarks Patrick Siegman, a principal with Nelson/Nygaard Consulting Associates in San Francisco, a transportation-planning firm. In a misguided effort to reduce congestion, planners in the 1950s required developers to provide a minimum number of free parking spaces—a strategy that “completely ignored” basic economics, Siegman says, referring to how lower prices increase demand.
Now limited urban space and concerns about global warming are inspiring city planners to eliminate these requirements. In San Francisco, for example, developers must restrict parking to a maximum of 7 percent of a building’s square footage, a negligible amount. Although downtown employment has increased, traffic congestion is actually declining, Seigard says. With fewer free spaces to park, drivers seem to be switching modes, relying more on mass transit, cycling and just plain walking.
Can a person be scared to death? by Coco Ballantyne
 A Charlotte, N.C., man was charged with first-degree murder of a 79-year-old woman whom police said he scared to death. In an attempt to elude cops after a botched bank robbery, the Associated Press reports that 20-year-old Larry Whitfield broke into and hid out in the home of Mary Parnell. Police say he didn't touch Parnell but that she died after suffering a heart attack that was triggered by terror. Can the fugitive be held responsible for the woman's death? Prosecutors said that he can under the state's so-called felony murder rule, which allows someone to be charged with murder if he or she causes another person's death while committing or fleeing from a felony crime such as robbery—even if it's unintentional.
But, medically speaking, can someone actually be frightened to death? We asked Martin A. Samuels, chairman of the neurology department at Brigham and Women's Hospital in Boston.
[An edited transcript of the interview follows. Thanks to AHCJ_Pia for the story suggestion.]
Is it possible to literally be scared to death? Absolutely, no question about it.
Really? How does that happen? The body has a natural protective mechanism called the fight-or-flight response, which was originally described by Walter Cannon [chairman of Harvard University's physiology department from 1906 to 1942]. If, in the wild, an animal is faced with a life-threatening situation, the autonomic (involuntary) nervous system responds by increasing heart rate, increasing blood flow to the muscles, dilating the pupils, and slowing digestion, among other things. All of this increases the chances of succeeding in a fight or running away from, say, an aggressive jaguar. This process certainly would be of help to primitive humans, but the problem, of course, is that in the modern world there is very limited advantage of the fight-or-flight response. There is a downside to revving up your nervous system like this.
How can the fight-or-flight response lead to death? The autonomic nervous system uses the hormone adrenaline, a neurotransmitter, or chemical messenger, to send signals to various parts of the body to activate the fight-or-flight response. This chemical is toxic in large amounts; it damages the visceral (internal) organs such as the heart, lungs, liver and kidneys. It is believed that almost all sudden deaths are caused by damage to the heart. There is almost no other organ that would fail so fast as to cause sudden death. Kidney failure, liver failure, those things don't kill you suddenly.
What exactly happens in the heart when it's flooded with too much adrenaline? Adrenaline from the nervous system lands on receptors of cardiac myocytes (heart-muscle cells), and this causes calcium channels in the membranes of those cells to open. Calcium ions rush into the heart cells and this causes the heart muscle to contract. If it's a massive overwhelming storm of adrenaline, calcium keeps pouring into the cells and the muscle just can't relax.
There is this specially adapted system of muscle and nerve tissue in the heart—the sinoatrial (SA) node, the atrioventricular node, and the Purkinje fibers—which sets the rhythm of the heart. If this system is overwhelmed with adrenaline, the heart can go into abnormal rhythms that are not compatible with life. If one of those is triggered, you will drop dead.
What is an example of one of these deadly heart rhythms? In most cases, it's probably ventricular fibrillation that causes these sudden deaths from fear. Ventricular fibrillation basically causes the ventricles (lower chambers of the heart) to vibrate in a way that hampers their ability to deliver blood to the body.
What other emotional states besides fear could lead to these fatal heart rhythms? Any strong positive or negative emotions such as happiness or sadness. There are people who have died in intercourse or in religious passion. There was a case of a golfer who hit a hole in one, turned to his partner and said, "I can die now"—and then he dropped dead. A study in Germany found an increase of sudden cardiac deaths on the days that the German soccer team was playing in the World Cup. For about seven days after the 9/11 terrorists attacks on the World Trade Center and Pentagon there was an increase of sudden cardiac death among New Yorkers.
Who is most likely to suffer from sudden death? A predisposition to heart disease would probably increase your risk of sudden death, but it happens at all ages and can happen to otherwise healthy people.
Test My Brain
Test my brain permite realizar pruebas que abarcan diferentes regiones del cerebro los resultados, anonimos, seran compilados y analizados por Vision lab y el Social Neuroscience and Psychopathology Lab en Harvard University.
http://www.testmybrain.org
The day pain died by Mike Jay
 The date of the first operation under anesthetic, Oct. 16, 1846, ranks among the most iconic in the history of medicine. It was the moment when Boston, and indeed the United States, first emerged as a world-class center of medical innovation. The room at the heart of Massachusetts General Hospital where the operation took place has been known ever since as the Ether Dome, and the word "anesthesia" itself was coined by the Boston physician and poet Oliver Wendell Holmes to denote the strange new state of suspended consciousness that the city's physicians had witnessed. The news from Boston swept around the world, and it was recognized within weeks as a moment that had changed medicine forever.
But what precisely was invented that day? Not a chemical - the mysterious substance used by William Morton, the local dentist who performed the procedure, turned out to be simply ether, a volatile solvent that had been in common use for decades. And not the idea of anesthesia - ether, and the anesthetic gas nitrous oxide, had both been thoroughly inhaled and explored. As far back as 1525, the Renaissance physician Paracelsus had recorded that it made chickens "fall asleep, but wake up again after some time without any bad effect," and that it "extinguishes pain" for the duration.
What the great moment in the Ether Dome really marked was something less tangible but far more significant: a huge cultural shift in the idea of pain. Operating under anesthetic would transform medicine, dramatically expanding the scope of what doctors were able to accomplish. What needed to change first wasn't the technology - that was long since established - but medicine's readiness to use it.
Before 1846, the vast majority of religious and medical opinion held that pain was inseparable from sensation in general, and thus from life itself. Though the idea of pain as necessary may seem primitive and brutal to us today, it lingers in certain corners of healthcare, such as obstetrics and childbirth, where epidurals and caesarean sections still carry the taint of moral opprobrium. In the early 19th century, doctors interested in the pain-relieving properties of ether and nitrous oxide were characterized as cranks and profiteers. The case against them was not merely practical, but moral: They were seen as seeking to exploit their patients' base and cowardly instincts. Furthermore, by whipping up the fear of operations, they were frightening others away from surgery and damaging public health.
The "eureka moment" of anesthesia, like the seemingly sudden arrival of many new technologies, was not so much a moment of discovery as a moment of recognition: a tipping point when society decided that old attitudes needed to be overthrown. It was a social revolution as much as a medical one: a crucial breakthrough not only for modern medicine, but for modernity itself. It required not simply new science, but a radical change in how we saw ourselves.
The laboratory was that of the Pneumatic Institution, the brainchild of Thomas Beddoes, a radical doctor with his eyes fixed firmly on the future, who was convinced that new discoveries in chemistry were poised to transform medicine. Chemical remedies were viewed with suspicion at the time, and prescribed only as a last resort - with good reason, since many were toxic compounds of elements such as lead, mercury, and antimony. Beddoes had been insisting to his fellow doctors for years that chemistry was "daily unfolding the profoundest secrets of nature," and that bold experiments were required to apply its discoveries to medicine.
His scheme was the first example of a medical research institution set up specifically to generate new drug treatments - and, as its name implied, focused on investigating the properties of newly discovered gases. Lung diseases, particularly tuberculosis, were the greatest killers in 18th-century Britain, and Beddoes had spent countless agonizing hours witnessing their terminal stages. Inhaling artificial gases might, he hoped, provide relief and even a possible cure. He engaged an unknown young chemist named Humphry Davy as his assistant, and their freewheeling program of experiment led them, by trial and error, to investigate a gas called nitrous oxide.
This had first been isolated in 1774 by Joseph Priestley, who had christened it "dephlogisticated nitrous air." When Davy and Beddoes tried inhaling it, breathing it from green silk bags custom-designed by the great engineer James Watt, they discovered that it had entirely unexpected mind-altering effects. They struggled to describe the intense euphoria and disorientation that it produced - and to explain how an artificial gas, unknown in nature, could act so powerfully on the human mind. They enlisted their social circle, including the young poets Samuel Taylor Coleridge and Robert Southey, as volunteer subjects, and the experiments devolved into a brilliant but chaotic mix of medical theory and poetry, philosophy and hilarity.
The discovery of nitrous oxide exceeded Beddoes' wildest hopes for the transformation of medicine. A powerful stimulant conjured out of thin air, the gas was the harbinger of a chemical future where, as he put it, "man may, someday, come to rule over the causes of pain and pleasure."
But the experiments, as they unfolded, led the researchers away from any notion they might have had about pain relief. Most of the subjects responded not by losing consciousness, but by leaping around the lab, dancing, shouting, and possessed by poetic epiphanies.
The Pneumatic Institution's curiosity about the mind-altering properties of the gas, and particularly its "sublime" effects on the imagination, were emblematic of the Romantic sensibility of its participants, and their search for a language to map their inner worlds. This sensibility, as it spread, would play an important role in transforming attitudes to pain, but its early adopters still held the social attitudes of their time. Davy believed that "a firm mind might endure in silence any degree of pain," and regarded his frequent cuts, burns, and laboratory misadventures as heroic badges of pride. Coleridge, by contrast, was acutely and often morbidly sensitive to pain, but he perceived this sensitivity as a moral weakness and blamed it for his shameful and agonizing dependency on opium.
Yet even if they had focused single-mindedly on the painkilling properties of nitrous oxide, it's hard to imagine that Beddoes and Davy could have succeeded in selling the medical world of 1799 on the idea of surgical anesthesia. It didn't occur to the surgeon among the volunteers, Stephen Hammick of the Plymouth naval hospital, who was so gripped by euphoria that he fought off anyone who attempted to take the silk bag away from him. In the wider world, doctors were still resistant to medical experiments of any kind, and even Beddoes' modest trials of gases on tubercular patients were heavily criticized on ethical grounds. The crucial elements in an operation were thought to be the surgeon's skill and the patient's fortitude, and the awkward trappings of gas anesthesia - chemical reactions, red-hot retorts, and cumbersome air bags - would have been viewed as life-threatening obstacles to critical procedures.
As a result, it was the power of nitrous oxide to produce pleasure rather than suppress pain that caught the public imagination. Dismissed by the medical profession as a curiosity with no therapeutic application, it found a twilight existence in music-hall entertainments and variety shows. In a precursor of the stage hypnotism shows of today, a master of ceremonies would offer air bags to members of the audience; the chosen volunteers would mount the stage and be encouraged to act out their moment of intoxication in song, dance, poetry, or bursts of infectious laughter.
By the 1820s, these entertainments had earned nitrous oxide its enduring nickname of "laughing gas," and it had become a staple of American carnivals. Samuel Colt, before he invented the mass-produced revolver, toured the States with a laughing-gas show that advertised itself with Robert Southey's poetic epithet: "the atmosphere of the highest of all possible heavens must be composed of this gas."
It was in this seamy milieu that visiting doctors and dentists first noticed something remarkable about those people who thrashed and stumbled around under the influence: they could injure themselves without feeling pain. William Morton and his competitors began to consider the practicalities of introducing it into the operating theater.
The idea that gases might banish pain had, in fact, been mooted before Beddoes' and Davy's gas experiments had even begun: In 1795, Beddoes' friend Davies Giddy had asked whether, if the gases turned out to have sedative properties, they "might not be used before painful operations?"
But a half-century after the original experiments, there was still determined resistance, both medical and religious, to the idea of pain-free surgery. Since time immemorial, pain had been seen in religious terms as a concomitant of original sin and, as such, an irreducible part of the human condition. Indeed, it was often explained as part of God's mercy, "the voice of nature" that kept us from harm by alerting us to physical dangers.
This view was echoed by the medical opinion of the day. Most doctors still believed it was only pain that kept patients alive through the trauma of operations. System failure due to shock was a frequent cause of death during surgery, and the loss of sensation was believed to make it more likely. A screaming patient, however tormented, had a better prognosis than a limp and lifeless one.
But new sensibilities were ushering in a more genteel and compassionate society, and they were slowly changing medicine as well. Cruelty to animals was widely disapproved and prohibited, corporal punishment of children and public hangings were increasingly criticized as inhumane, and pain in general was coming to be seen as a traumatic experience to be ameliorated wherever possible.
At the same time, medical professionals were coming to recognize that pain control wasn't just a gimmick for luring weak-willed patients into the chair, but might be key to the future of surgery. Technical advances had led to more sophisticated and extended operations, and the patient's ability to endure them had become the limiting factor in their progress. It was the evolving requirements of surgeons, as much as the feelings of their patients, that eventually tipped the balance.
The motivation for William Morton's pioneering Boston experiment, as for those of his competitors, combined the interests of the dentist with those of his patients: the pain of tooth extraction and removing cysts was bad for business. By the 1840s, dental techniques had improved markedly, but potential customers were deterred by the painful and lengthy procedures they required. There were plenty of potential customers for the new natural-looking and snug-fitting dentures, but few who were prepared to have all their rotten stumps removed to fit them.
Once Morton had successfully demonstrated his technique of ether anesthesia, it was quickly seen that its implications reached considerably beyond the dental business. Before 1846 was out, it had been successfully tried by the most celebrated surgeon in Britain, Robert Liston, who pronounced that the new "Yankee dodge" had "the most perfect and satisfactory results" and was "a fine thing for operating surgeons." It was enthusiastically championed by an emerging generation of medical humanitarians, and the new buzzword "anesthesia" crystallized the sense of novelty and medical miracle. Chemistry had, as Thomas Beddoes had prophesied, come to rule over pain.
Despite its successes, resistance to the idea didn't vanish overnight. Until the end of the century, some doctors would maintain that pain had a necessary role in the preservation of life, but from 1846 onward they were outnumbered by those who insisted that it was the job of a physician to inflict as little of it as possible. Some religious voices would hold out for a good deal longer: Pope Pius XII would confirm that "the Christian's duty of renunciation and of interior purification is not an obstacle to the use of anaesthetics" only in February 1957.
Despite the long resistance, that demonstration in the Ether Dome marked a transition that was as irreversible as it was historic. The practice of medicine finally achieved a goal that it had, until that moment, never truly been able to imagine: loosening pain's age-old stranglehold on humanity. And in a sense, the invention was the least of it. The real milestone witnessed in Boston that day was the moment when culture had finally caught up with chemistry.
Mike Jay is the author of "The Atmosphere of Heaven," published last month by Yale University Press.
When to Rob a Bank By STEPHEN J. DUBNER
Here’s a story about a guy who robbed six banks in New Jersey but only on Thursdays. “No reason was given for choosing that particular day,” notes the A.P. article. Perhaps he knew something about how the banks did business; perhaps his astrologist told him Thursdays were lucky; perhaps it simply fit his schedule. In any case, it reminded me of a story I once heard about an Iowa bank employee named Burnice Geiger, who was arrested in 1961 for embezzling more than $2 million over the course of many years. The bank happened to be owned by her father. Bernice was reportedly very generous, giving lots of the money away. Upon her arrest, the bank went bust. Sent to prison, she was paroled five years later, and moved back in with her parents, who apparently were forgiving types. Geiger was reportedly exhausted by the time she was arrested. Why? Because she never took vacations. This turned out to be a key component in her crime. As the story goes — this was told to me by a retired Sioux City cop, though I’ve never been able to confirm it — the reason she never took vacations was that she was keeping two sets of books and couldn’t risk a fill-in employee discovering her embezzlement. The most interesting part, according to the cop, is that after prison Geiger went to work for a banking oversight agency to help stop embezzlement. Her biggest contribution: looking for employees who failed to take vacation. This simple metric turned out to have strong predictive power in stopping embezzlement. I wish I had more details, and/or I wish I knew how true this story may be. But the point is that, like cheating schoolteachers or colluding sumo wrestlers, the people who steal money from banks sometimes leave telltale patterns — whether it’s a lack of vacation or a string of Thursdays — that point the finger right at them.
Quiere vivir para siempre?
Hace unos dias me tope con el documental que se llama, "DO YOU WANT TO LIVE FOREVER?" Este documental bien interesante presenta las controvertidas ideas de Aubrey de Gray, un gerontologo biomedico ingles. La gerontologia es el área de conocimiento que estudia la vejez y el envejecimiento. De Gray creó un plan llamado SENS que incluye 7 puntos que segun el , de ser llevados a cabo permitiria eliminar el evento de la muerte a la que todo ser humano esta sujeto. Un carro tiene un vida util limitada, pero si este se somete a mantenimiento constante se puede mantener en buenas condiciones indefinidamente, y es precisamente esta misma idea que intenta explotar de Gray en humanos. Pretende prolongar indefinidamente la vida de un ser humano por medio de diversis"mantenimientos" en el organismo, de esta manera la muerte. Sus ideas son ampliamente extendidas y de igual manera criticadas, principalmentre porque de Gray basa todo su conocimiento solo a nivel teorico pero nunca ha pisado un laboratorio. Lo mas interesante de este documental no es tanto si tiene o no razon de Gray con sus teorias,sino como se explora la posibilidad de vivir indefinidamente. La primera pregunta que normalmente surje y tambien titulo del documental, usted le gustaria vivir por siempre? La respuesta mia es que si, la vida es maravillosa y nunca me aburriria porque son infinitas las posibilidades. Probablemente esta sea la respuesta de mucha gente, pero tambien probablemente existan otras personas que piensen que esto es antinatural y que la gente debe morir, que todo es un ciclo y dar oportunidad a otras personas de vivir. Esto ultimo es lo que representa un verdadero desafio, porque de ser posible , la tasa de mortalidad se dismuiria radicalmente( no se extinguiria, por igual existiria la posibilidad de padecer una enfermedad, sufrir un accidente o ser asesinado) lo cual tendria como consecuencia una sobrepoblacion de la tierra. Cuando se le pregunto a de Gray este respondio que la solución seria limitar el nacimiento con leyes que indicaran que para un que un nuevo nacimiento ocurriese, primero deberia ocurrir una muerte de tal manera que se mantuviese el balance. Pero a mi modo de ver seria una medida bastante absurda, teniendo en cuenta la infinidad del universo y la capacidad del ser humano para utilizarlo. Me refiero a que seria mas sencillo empezar a poblar otros planetas. Pero la cuestion no es tan sencilla y no para ahi porque esta condición de inmortalidad afectaria desde lo mas profundo la estructura de la naturaleza del ser humano. La razon es que si los humanos empiezan a ser inmortales habria una lucha interminable por el poder. A medida que mas tiempo pasara la gente se volveria mas prepotente.y como ya ocurre pero de una manera muchismo mas marcada se crearian barreras cerrando toda posibilidad de mejorar para las generaciones subsiguientes.. Por otro lado se perderia eso que hace especial a cada momento, y es que se debe apreciar porque es limitado. Pero en el caso de vivir ilimitadamente hace que cada momento disminuya su valor en ese sentido. Las implicaciones son sorprendentes, con esto me atreveria a decir que la pregunta no es si quiere vivir para siempre, sino estamos preparados para hacerlo?
El arte de encontrar puesto en un bus
Por x o y motivo usted como habitante de una ciudad se ha visto en la tarea de tomar transporte publico. Para usted puede tratarse de algo rutinario o por el contrario algo esporadico pero de una u otra formasiempre ha tenido la misma idea en la cabeza al tener que abordaruna de estas maquinas que conforman el servicio publico, "quiero sentarmey llegar a donde me dirijo lo mas rapidamente posible". En cuanto a la segunda parte en una situacion normal puede decirse que se cumple, pero a diferencia de esto no se puede decir lo mismo de la primera, no siempre es posible encontrar un asiento libre. Es aca donde entra el arte de encontrar puesto en un bus. Como todo arte no es algo que pueda desarrollarsede la noche a la manana, sino que requiere de tiempo y disciplina. Ademasesta sobre la base de habilidades propias de la persona que no se pueden aprendersino que se nace con ellas. Es posible que el transporte dependiendo del paisvarie un poco y es posible que el arte de encontrar puesto en un bus puedaaplicarse a otras diversas situaciones, de este modo que es en el lectorque recae la eleccion de la manera en que este arte puede influenciar su modo de vivir. Lo primero para entender este arte, es aceptar que se tienela necesidad de sentarse, porque si no es asi ni se moleste en tratarentender toda esta filosofia ya que carecera de sentido. Una vez comprendidoesto hay que aclarar que este arte se parte en dos habilidades, espacio-logicasy psicologicas. La primera se refiere a la capacidad de una persona de ubicarse en los puntos adecuados del bus que permitan tener una ventaja a hora de consegir puesto, en cuanto la segunda es la capacidad de la personade poder aprovechar la informacion que nos brindan los sentidos y lo que se conoce del comportamiento humano las acciones de la gente que ya se se encuentran sentadas o que estan por hacerlo para poder conseguir puesto.Para entender un poco mejor la primera debemos conocer hacerca de la morfologiade un bus, existen de dos clases basicamente de una puerta y de dos. En losprimeros la salida es la misma entrada y esta ubicada en la parte lateralfrontal mientras que en los segundos existe una entrada en la parte lateraltrasera y una salida en la parte lateral frontal. Inicialmente hay que tener en cuenta que hay una probabilidad un poco mas alta de que la gente que estacerca a la salida se baje que el resto, y tambien es mas probable que la genteque esta cercana al corredor se baje que el resto. Por lo que inicialmente es una buena estrategia ubicarse cercano a este lugar. Ahora hay que tener un cuenta un concepto al que llamaremos zona de influencia, que se definecomo la zona en la cual una persona le gana al resto para obtener el puesto cerano a el enun bus. Por lo cual la estrategia inicial debe cambiar en la medida en que esa zona cercana a la puerta ya sea zona de influencia de otra persona parada. Esmejor en ese caso obtener una propia zona de influencia a menos que el sujetoque tiene esa zona tenga un tiempo de accion corto. Con tiempo de accion nos referimos a el tiempo en el cual un sujeto que tiene una sillala libera( tiempo de accion directa), o alguien que esta parado con una buena zona de influencia la libera(tiempo de accion indirecta).Una buena zona de influencia se puede considerar aquella donde existen sujetoscon corto tiempo de accion. Ahora bien como decidir cual zona de influencia escoger? la respuesta es donde exista el tiempo de accion mas corto, dando prelacion al tiempode accion directo. Pero entonces y como saber el tiempo de accion?No hay una manera para saber con absoluta certeza el tiempo de accion pero en la medidaen que la capacidad de analisis mejora de igual manera la habilidad para obtener estostiempos mejora. Sin embargo existen elementos que nos pueden guiar en la tarea. El primerode ellos que nos da una ventaja es conocer la ruta con antelacion y aun mas conocer sitios importantes en la ruta. El segundo es conocer los prototipos de personas por su apariencia. El tercero es poner atenciona los elementos externos que tengan las personas. El cuarto poner atencion a la actitud y estado deanimo de las personas. El quinto tener en cuenta las preferencias de la sociedad. Para ilustrar mejor estasideas presentare unos ejemplos mas concretos. Estos elementos generalmente se usan en conjunto, raramente son aislados. Asi el primero nos permite saber los posibles destinos de las personas por ejemplo sise sabe que en el camino hay varias universidades, entonces y pasando a el segundo punto, si vemos varios jovenessabremos que es probable que se bajen en una de estas y si sabemos que las universidades son lejanas al punto donde el bus se encuentra en ese momento eso nos indica que hacernos cerca a ellos no hace una buena zona de influencia y podemos decir que el tiempo de accion de ellos es alto( es decir se demoran bastante en liberar la silla del bus si es directa o si estan parados y tienen una buena zona de influencia es altamente probable que ellos ocupen la silla liberada y entonces de igual manera el tiempo de accion es alto). Ahora bien aqui mencione el segundo punto muy por encima pero entrando un poco mas en detallees importante fijarse en elementos como la edad( como mencione anteriormente si es joven es mas probable que vaya una universidad por ejemplo), el estrato social( no es clasismo, pero tener la capacidad de determinar estonos permite tener una idea mejor de el destino al cual va el sujeto, por ejemplo que tan al sur va), la hora del dia( por ejemplo en la medida que se vuelve mas tarde es mas probable que la persona se este devolviendo a su casa que a cualquier otro lado, y en conjunto con la otra informacion nos facilita nuestra tarea. por ejemplo siguiendo con la idea anterior, si es tarde sabemos que probablemente se dirije a su casa, y si ademas por su apareciencia encontramos que probablemente viva bien al sury estamos en el norte descartamos esa como una zona de influencia de nosotros) entre muchos otros. El tercer elemento se refierea los elementos externos, elementos externos puedes ser pertenencias de la persona y la ropa que lleva puesta todo esto da indicios a donde se dirije, por ejemplo si alguien es joven y tiene una maleta pues es probable que vaya a un colegio o universidad.Aunque existen detalles mas finos que nos proveen de mayor informacion, por ejemplo si ademas de tener una maleta, tiene unacarpeta con el logo de cierta universidad, es muy probable que su destino sea ese. Estos detalles aparentemente insignificantesson de muchisima ayuda. Otro ejemplo es que la persona reciba una llamada, al esuchar la conversacion si por ejemplooimos algo como "ya en 10 minutos estoy llegando" o "espereme en tal lugar que ya casi llego", eso nos brinda informacionque nos permite saber que casi con absoluta certeza tener como zona de influencia donde esta esa persona practicamentegarantiza un exito, o dicho en otras palabras el tiempo de accion de la persona es muy corto. Tambien se aplica en el caso de que haya dos personas y esten hablando y alguno de lo anterior o parecido salga a relucir en la conversacion. Existen muchos otros elementos externos que podrian brindarnos mayor informacion con la que podamos determinar cual es una buena zona de influencia.El cuarto se refiere a poner atencion a la actitud y estado de animo de las personas, por ejemplo si vemos una persona que estamirando mucho por la ventana con esa actitud "donde voy.., si ya casi llego es como por aca, haber ya casi esperemos un poco masy me bajo" la zona donde esta esa persona, es una zona de accion muy buena y su tiempo de accion puede decirse que probablementees corto. O si la persona esta dormida, seguramente es porque va a un lugar lejano, y por tanto no le preocupa quedarse dormidoque a nostros se nos traduce en un tiempo de accion largo y una zona de influencia mala. O por ejemplo si vemos alguien que estaparado como con la misma actitud de nostros de buscar puesto es mejor no tratar de hacer su zona en nuestra zona de influenciay en lo posible obtener una zona mas lejana donde tengamos mayor ventaja nostros, de lo contario si vemos que hay personas paradas que estan pensando en algo mas esto hace que su zona de influencia se reduzca( por falta de atencion) y nostros aprovechemos eso.Existen tambien muchos otras actitudes que nos brindan informacion que se van adquiriendo con la practica. Finalmente el quintopunto se refiere a cosas como ninos pequenos, mujeres embarazadas o personas de edad, esta gente tiene prelacion a las sillasdada su condicion por lo cual cualquier zona donde haya gente de esta clase parada es una mala zona de influencia y por tanto conviene hacerse alejado. Estos elementos son de gran ayudas pero este arte esta en constante evolucion y podrian surgir mas.Cabe aclarar que se debe estar atento y analizando a cada momento porque de nada sirve lo anterior si una vez se tiene todaesta informacion las acciones no son tomadas o muy lentas de tal suerte que alguien mas que conozca este arte nos supereen nuestro unico objetivo de conseguir silla. Este arte no aplica para la clase de personas mencionadas en el elemento cinco.Finalmente puedo decir que este es un arte que se ha venido perfeccionando a traves de los anos y cada dia tiene masadeptos y que espera crecer mas con este conocimiento y sus experiencias( porque no cuenta la suya aqui mismo?).y para la gente que quiere una silla pero cree que no es digno de este arte le tengo una respuesta: Compre carro.
Como obtener la raiz 13 de un numero
Klein's methods for extracting 13th roots can be illustrated with the following number: 14762420839370760705665953772022217870318956930659 27236796230563061507768203333609354957218480390144
The first five digits of the root are fixed through the use of logarithms, Klein has memorized to five places the logs of the integers up to 150; this, coupled with his ability to factor large numbers, allows him to approximate the log of the first five digits of the power, which is usually sufficient to determine the first five digits of the root, though, as he says "the fifth digit is a bit chancy." ' Klein began by factoring 1,476 into 36 times 41 and taking the (decimal) log of each: log 36 = 1.55630 and log 41 = 1.61278; adding the mantissas yields 0.16908, but this is, of course, too little. Through various interpolations Klein estimated the mantissa of the log of 147,624 as 0.16925 (it is more nearly 0.16916). Klein now had an approximation of the log of the 100-digit number above - 99.16925. This must be divided by 13 to obtain the log of the 13th root. Since 99=13X7 with a remainder of 8, to obtain the mantissa of the antilog of the 13th root he divided 8.16925 by 13, which is approximately 0.62840. He estimated the antilog to be about halfway between 4.2 and 4.3 and decided to try 4.25. The result was exact, so the first five digits of the root should be 42500, as indeed they are. It is now necessary to determine the last three digits of the root. This he does from an examination of the last three digits of the power. In the case of odd powers, these uniquely determine the last three digits of the root, but in the case of even roots, like this one, this method yields four possibilities; in the case of 144 they are 014, 264, 514, and 764. (The choices always differ by 250.) To select the correct one Klein divides the original number by 13 and retains the remainder. In the case of 13th roots, the root remainder and the power remainder must be the same. The power remainder is 7; only 764 as the final three digits of the root will yield 7 as the remainder. Thus the 13th root is determined to be 42,500,764. As an example of an odd root take:
75185285487713563581947553291145079861723813162341 53935861550997297991815299022662358976308065985831
The first five digits of the power are 75185, which is nearly 7519, and 7519 is 73 times 103. The mantissa of the log of 73 is 0.86332 and that of 103 is 0.01284. Their sum is 0.87616. Dividing 8.87616 by 13 yields 0.68278. This falls between the mantissas of the logs of 48 and 49, but is much closer to 48. Since 481 is 13 (mantissa 0.11394) times 37 (mantissa 0.56820), the mantissa of its log will be 0.68214; dose, but still a bit low; 4,816 can be factored into 16 (mantissa 0.20412) times 7 (mantissa 0.84510) times 43 (mantissa 0.63347). This gives a mantissa of 0.68269. Then 4,818 factors into 66 (mantissa 0.81954) times 73 (mantissa 0.86332), which yields a mantissa of 0.68286. Thus, in the interpolation we want 9/17 of 20 which is about 10 1/2. The first five digits of the root should be 48170 (48160 + 10). This, in fact, is correct. When Klein actually did the calculation he made a minor error (he was looking for the antilog of 0.68277 instead of 0.68278) and first took 48169 for the first five digits of the root. In this case, however, since the root is odd, the last three digits are uniquely fixed-since the power ends in 831, the root must end in 311. Upon dividing the power by 13 Klein got a remainder of 7. But dividing 48,169,311 by 13 gives a remainder of 8. To make these two remainders come into line he changed his solution to 48,170,311, which is correct.
GRANDES FORTUNAS Y POBREZA EN EL MUNDO
Millonarios dorados Kenneth Rogoff * Hay quien gana 9.000 dólares por minuto, pero la idea de que los ultrarricos podrían solucionar con facilidad la pobreza es tremendamente ingenua. Cambridge. Últimamente he estado intentando explicarle a mi hijo Gabriel, de once años, las diferencias astronómicas en los ingresos de las personas. Bill Gates, fundador de Microsoft, entró en la conciencia de Gabriel hace un par de años, cuando su padre hizo las veces de acto preparatorio para la aparición de Gates en una gran conferencia auspiciada por el gobierno danés. Desde entonces, Gabriel ha estado fascinado por las aparentemente infinitas posibilidades de poseer 60 mil millones de dólares. Siempre que le digo que algo es increíblemente valioso (digamos, una pintura en un museo) dice invariablemente: "Pero Bill Gates podría comprarlo, ¿no es verdad?". Sí, Gates podría comprar el museo entero. Pero entonces simplemente lo devolvería para que todos pudieran ver las obras que contiene, así es que no tiene sentido. Gabriel no queda del todo convencido. Gabriel ha decidido que si no puede convertirse en un jugador profesional de básquetbol cuando sea grande, querrá entonces comprar un equipo. Como profesor de economía que soy, no puedo evitar preguntarle si sabe que comprar un equipo de la Asociación de Básquetbol cuesta entre 300 y 500 millones de dólares. "Pero Bill Gates podría hacerlo, podría comprar todos los equipos de la liga. ¿No es cierto?". Sí, digo. Pero si Bill Gates fuera el dueño de toda la NBA, ¿cómo decidiríamos qué equipo apoyar? Gabriel acepta el argumento, pero nuevamente puedo ver que no está muy convencido. Gates no es el único que puede comprar fácilmente equipos y pinturas. La último lista de Forbes de las personas más ricas de E.U. mostró que las nueve personas más acaudaladas del año pasado, entre las que se incluye el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, lograron aumentar su riqueza entre 5 y 9 mil millones de dólares en ese periodo. Sí, ese es solo el aumento anual de su riqueza. En conjunto, sus 55 mil millones de dólares de ganancias superaron el producto nacional de más de 100 países. Para poner estas enormes cifras en perspectiva, hice que Gabriel intentara confirmar que para estar entre las nueve personas que más dinero hacen en los Estados Unidos, habría que ganar al menos 150 dólares por segundo, incluido el tiempo dedicado a comer y dormir. Es decir, 9.000 por minuto o 540.000 por hora. ¿Cuánto dinero ganan los más acaudalados de Estados Unidos, en comparación con los mil millones de personas más pobres del mundo? Bueno, si los nueve más ricos donaran lo que ganan, sería el equivalente a tres meses de ingresos de esos mil millones. (Por supuesto, Gabriel sabe que Bill Gates y Warren Buffet han donado decenas de millones de dólares.) En cuanto a los otros nueve meses, considerando que E.U. representa sólo 25 por ciento de los ingresos mundiales, no es inexacto suponer que en otros países existen personas muy ricas que podrían participar. (El magnate mexicano Carlos Slim sigue muy de cerca a Gates.) Por cierto, la idea de que los ultrarricos podrían solucionar con facilidad la pobreza es tremendamente ingenua. La mayoría de los estudios académicos apoya la idea de que la mejor manera que tienen los países ricos de ayudar regiones pobres como África es abrir sus mercados y dar asistencia para crear infraestructura física e institucional. Los mayores éxitos en la lucha contra la pobreza mundial proceden de China e India, que en gran medida han logrado ir avanzando por si mismos. Sin embargo, esto parece demasiado complicado de explicar a Gabriel por el momento. Así es que doy un paso atrás y vuelvo a la visión simplista de la estrella de rock y la ONU de lo excelente que sería donar más dinero. ¿Son las enormes diferencias en ingresos y riqueza resultado inevitable del crecimiento rápido? Sin lugar a dudas, la respuesta de la historia es "sí". China, cuyo crecimiento desde 1970 ha roto todas las marcas, va en camino de tener la distribución del ingreso más desigual del mundo. Ha superado a E.U. y se acerca a niveles latinoamericanos de desigualdad. No es fácil crear políticas que solucionen esto. Muchos de los que más ganan también son enormemente creativos y aportan gran valor a un país. Países como Reino Unido cortejan activamente a ciudadanos extranjeros ricos, a través de un tratamiento extraordinariamente preferencial en sus rentas por inversiones. Los ultrarricos son también un grupo ultramóvil. Si ganas 540.000 dólares por hora, no toma mucho tiempo ahorrar para comprar un apartamento, incluso en Londres. De todos modos, hay límites a cuánta presión puede aplicar el sistema político a los ultrarricos. Considérese que cualquiera de los nueve que más ganan en Estados Unidos gana más dinero en dos días que lo que reunió para su campaña la principal candidata a presidente de E.U., Hillary Clinton, en un trimestre. En lugar de aplicar una tributación de castigo a la riqueza, la globalización da más fuerza a la idea de pasar a un impuesto único a la renta (o, mejor aún, al consumo) con una exención moderadamente alta. Aparte de los argumentos tradicionales acerca de la eficiencia, se va a hacer cada vez más difícil y costoso mantener esquemas tributarios complejos y específicos de un país. Lamentablemente, en la mayoría de los países no hay gran prioridad en avanzar hacia una reforma tributaria fundamental. Sólo podemos esperar que la generación de nuestros hijos crezca y llegue a vivir en un mundo que equilibre mejor la eficiencia y la equidad que el actual. Gabriel dice que va a pensar sobre eso. * Profesor de la Universidad de Harvard; ex economista jefe del FMI
Muchas enfermedades nuevas son invento de industria farmacéutica mundial para vender medicamentos
Este articulo salio hoy y es bien interesante porque nos hace pensar un poco de nosotros y lo que consideramos enfermedad, pero mas aun lo que la sociedad nos ha llevado a pensar que es una enfermedad. y llegamos a un punto importante y es en que es una enfermedad ? Según wikipedia enfermedad es un proceso y el status consecuente de afección de un ser vivo, caracterizado por una alteración de su estado ontológico de salud. Ahora bien el ser humano experimenta muchos cambios, muchas alteraciones pero son estas enfermedades? no lo son evidentemente, son procesos naturales de la vida como el envejecimiento, pero entonces como distinguimos estos procesos de una enfermedad? Lo interesante es que si vamos un poco mas alla se considera una enfermedad no solo procesos físicos sino también psicológicos por ejemplo, si se un bebedor empedernido es una enfermedad y se llama alcoholismo. Volviendo entonces a la pregunta anterior y teniendo en cuenta como marco de referencia la historia, donde muchas veces se han consideran enfermedades cosas que ahora seria absurdo llamarlas asi, como por ejemplo cuando la iglesia creía ( y de hecho alguna todavía lo hacen) que la gente que no creía en Dios estaba enferma, no damos cuenta que en realidad una enfermedad podría llegar a definirse como un comportamiento anormal de algo, es decir, un comportamiento que dista con el común del comportamiento de la gente.Y aquí llegamos al punto importante a donde quería llegar, y es que en la medida en que la enfermedad depende de una correlacion con entidades del mismo tipo( en este caso humanos) ahí reside su ambigüedad, pues depende de lo que la sociedad considere como anormal, lo cual es tema para otra discusión. Asi que por ejemplo lo que para los indios en tiempos antiguos era la inspiración y via para alcanzar la liberación espiritual de su Chamán( alucinogenos), para la sociedad actual aquello que lo consumen sufren de una enfermedad grave. A continuación esta el articulo:
Muchas enfermedades nuevas son invento de industria farmacéutica mundial para vender medicamentos
Esa es la polémica tesis expuesta por el periodista alemán Ray Moynihan, editor invitado de la prestigiosa revista British Medical Journal, en el libro 'Medicamentos que nos enferman'. Su planteamiento ha alimentado una creciente y agria discusión que involucra a grupos de investigación, laboratorios y científicos. Y es que de la lista de males inventados que propone hacen parte desde la disfunción eréctil hasta la menopausia. A favor de Moynihan pueden contarse argumentos como los expuestos, hace algún tiempo, por la revista Nature. La publicación divulgó los resultados de un estudio según el cual el 70 por ciento de los grupos médicos que elaboraron guías para tratar enfermedades, tenían conexiones financieras con laboratorios. En contra está la propia industria. Francisco de Paula Gómez, presidente ejecutivo de Afidro (que agremia a multinacionales de medicamentos del país), califica el concepto de exagerado: "Se pretende desconocer que el ser humano necesita alternativas para mejorar su calidad de vida. Si hay la posibilidad de eliminar molestias, ¿por qué no hacerlo? No es justo que alguien no se trate un cólico menstrual o un colon espástico". Agrega que "detrás de los medicamentos hay procesos serios de investigación, que son favorables. Eso sí, hay que defender los mercados éticos. Tampoco debe permitirse que su uso no sea específico, es decir, que se induzca su consumo de manera inadecuada". Moynihan, quien asistió al IV Encuentro Internacional de Farmacovigilancia, celebrado en Bogotá la semana pasada, habló de este tema con EL TIEMPO: ¿Qué es una enfermedad inventada? Es transformar procesos naturales o etapas de la vida normales en algo que debe recibir medicamentos. Por ejemplo, con la edad llega la menopausia en las mujeres, pero hoy es una enfermedad declarada y tratada con medicamentos. ¿Cómo se crean? Existen varias formas, como ampliar el espectro de las enfermedades. Por ejemplo, si se reducen las cifras anormales de presión arterial, de un día para otro, muchas personas que un día estaban sanas amanecen convertidas en hipertensas, por lo que deben tomar medicamentos. Otra vía es convertir los síntomas en un problema de salud, como ocurre con el colesterol: nadie se enferma del colesterol, porque es un factor de riesgo, pero lo tratan como si fuera eso, una enfermedad. Una tercera táctica es convencer a la gente de que condiciones normales, como la menopausia o el embarazo, son patologías que hay que medicar. ¿Quiénes inventan? La mayoría son empresas farmacéuticas y grupos de médicos que aumentan síntomas o crean dolencias. Es un negocio. Para cada droga inventan un mal. Procesos normales como el envejecimiento, el embarazo, el parto, la infelicidad o la muerte tienen un fármaco a su servicio. Según usted, ¿qué otras enfermedades son creadas? Entre otras están la calvicie, la timidez, la tristeza, la baja estatura, la pereza, la disfunción eréctil, la disfunción sexual femenina, el aumento de peso, la osteoporosis, la andropausia y la menopausia. ¿Qué le ve de malo a promover bienestar? No es eso, pero ¿quién no ha tenido fatiga o cansancio, bajones de ánimo o unos gramos de más? Eso se llama vivir y no necesita tratamiento. Se induce a la gente a medicarse ante la primera sensación. ¿Quién la induce? Es un proceso complejo y bien planeado por las corporaciones farmacéuticas, con el apoyo de algunos y publicaciones de corte científico, que luego soportan grandes campañas de publicidad. El objetivo es el lucro a través de la venta de medicamentos. ¿Cuál es el papel de los médicos? Sin ellos no hay enfermedad: unen síntomas, recogen datos, alimentan estadísticas y producen informes (casi siempre financiados por la industria), que luego se difunden en congresos patrocinados por esas mismas drogas. Por ejemplo, en el consenso que unificó los parámetros para definir la disfunción sexual femenina en 1998, en Boston (E.U.), 18 de los 19 autores declararon tener vínculos con la industria farmacéutica. Habla de publicaciones. Los médicos se fijan en lo que leen para tomar decisiones... De esto no se escapan las revistas científicas prestigiosas; por ejemplo, un artículo de Jama, la revista médica más respetada en Estados Unidos, publicó en 1999 que el 43 por ciento de las mujeres, entre 18 y 59 años, padecían disfunción sexual. La cifra se volvió oficial, y con ella se dispararon los tratamientos. Los autores revelaron tardíamente que tenían relación con un laboratorio. Parece estar en contra de los medicamentos... Claro que no. Se trata de promover una cultura lógica y ética, que preserve la salud y no promueva la enfermedad. Hoy un niño a los 2 años, sin estar enfermo, ha sido visto por más médicos que los que han visitado en conjunto sus padres. Eso es anormal. ¿Qué soluciones plantea? Debemos dejar de confiar en la información patrocinada por empresas farmacéuticas sobre enfermedades que tratan de catalogar la mayor cantidad de personas saludables como enfermas. Para eso se necesitan médicos justos, una comunidad informada y encontrar rápido fuentes de información independiente. Recetas para crearlas El periodista Jörg Blech -quien comparte la tesis de Moynihan- enumera en su libro Los inventores de enfermedades, cinco campos con los que se inventan males para ser vendidos. - Convertir un proceso normal en un problema médico: la caída del pelo.
- Difundir problemas personales y sociales como alteraciones de salud: un desánimo pasajero como depresión.
- Elevar un riesgo a enfermedad: el obsesivo control del colesterol.
- Promover síntomas poco frecuentes como epidemias: la disfunción eréctil y la disfunción sexual femenina.
- Transformar síntomas leves en señal de enfermedad grave: síndrome del colon irritable.
De acuerdo con Moynihan, eso redunda en la aparición de nuevas patologías que urge tratar, como la menopausia, el estrés, el tabaquismo, la osteoporosis, el sobrepeso, el embarazo, la celulitis, las pecas, las manchas, la impotencia pasajera, el síndrome de las piernas inquietas, el síndrome de déficit de atención en los niños y la hiperactividad infantil, entre otros. Opinan desde la academia CLAUDIA VACCA Química farmacéutica, docente U. Nacional Frente a estos dilemas la universidad considera que debe abrirse un debate para mejorar las condiciones de uso de medicinas, aclarar sus beneficios, proteger la salud de la gente y ahorrar costos a los sistemas sanitarios. Fuentes independientes deben generar información sobre estos temas. RODRIGO CÓRDOBA Aso. Colombiana de Sociedades Científicas El manejo irregular de síntomas y la excesiva medicación, con el supuesto de llevar a estados ideales de salud no probados, es por completo cuestionable. Los médicos deben mantener una independencia plena y apartarse de prácticas que promuevan el comercio injustificado. Se trata de procesos normales, pero... Los años traen cambios normales al organismo, de los cuales nadie escapa. Conocerlos y adoptar estilos de vida saludables constituye (de acuerdo con una gran cantidad de evidencia) la mejor forma de enfrentar sus efectos. Otros opinan que si existen productos en el mercado que alivien los síntomas, hay que hacer uso de ellos. Estos son unos ejemplos: - Menopausia. Es un proceso normal en la vida de la mujer. Al disminuir la función de los ovarios, dejan de producir hormonas. Esto conlleva serie de cambios, como la redistribución de la grasa corporal y los cambios en la voz y en el estado de ánimo. Algunos de ellos son pasajeros. Hoy se ofrecen tantos medicamentos como síntomas aparecen para atenuar sus efectos.
- Osteoporosis. Es la disminución de la masa de los huesos. Es un proceso normal ligado a la edad adulta, sobre todo después de la menopausia. Es crónica y se cree que no tiene cura, pero sí se puede prevenir si se atacan desde temprano los factores de riesgo. Obliga a llevar una vida sana, con ejercicio moderado y alimentación rica en lácteos, pero hoy millones de mujeres están convencidas de que si no se medican se van a fracturar.
- Síndrome de colon irritable. Son percepciones comunes de desórdenes funcionales en el intestino, con distintos grados de severidad. Su manejo incluye un cambio sustancial en los estilos de vida. Se dice que con los medicamentos se deja de lado esta idea y se entra a la condición de enfermo.
- Andropausia. Algunos estudios dicen que uno de cada cinco hombres mayores de 55 años tiene andropausia. En un proceso que es normal, con la edad cae la producción de testosterona, pero esto se rotuló como enfermedad, para la cual ya hay parches, geles, inyecciones e implantes de compuestos hormonales. Dejó de ser una etapa que exige cambios de fondo en los estilos de vida para ser un montón de síntomas que hay que frenar con medicamentos.
- Alopecia. Algunos estudios determinaron que la mayoría de los hombres que perdían el pelo (proceso normal definido por la genética y las hormonas) desarrollaban problemas emocionales. A la par aparecieron los medicamentos para repoblar el cuero cabelludo que tenían que ser formulados por el médico, así que la publicidad se orientó a invitar a la gente a visitar a su doctor.
La ciencia está enlatada como un bien de consumo
El mercado está convirtiendo a los científicos en sacerdotes Cuando la divulgación científica abandona el mundo académico para ofrecerse el gran público, se convierte en un bien de consumo. En campos abstractos como la física cuántica o la relatividad, entender la ciencia como un producto entraña un riesgo fundamental: el consumidor puede creer fenómenos que no comprende en absoluto, en un mero acto de fe. Esta situación no sólo vulnera la esencia del espíritu científico, sino que abre la puerta a productos de escaso rigor científico. Es el riesgo de convertir a nuestros científicos en sacerdotes. Por Joan Morera Morales. Los misterios de la naturaleza han despertado la curiosidad de los seres humanos a lo largo de los siglos. En su lucha por esclarecerlos, el hombre ha visto tambalearse una y otra vez los cimientos de su percepción del mundo. Y ese descubrimiento constante, esa eterna negación de los axiomas que parecían inmutables, probablemente sea lo más invariable de su experiencia sobre la Tierra. No ha de sorprender a nadie, pues, que la comunidad científica esté interesada en difundir los conocimientos que ha adquirido con el paso del tiempo. ¿Por qué iba a privarnos de semejantes fastuosidades intelectuales? ¿Acaso la divulgación no es el mejor camino para democratizar el conocimiento? Al fin y al cabo, la filantropía en la ciencia ya fue representada en la mitología griega mediante el mito de Prometeo. Aún así, la divulgación científica no ha de verse sólo desde un punto de vista epistemológico, también puede ser interpretada en clave económica; en este sentido, libros, películas y documentales, no son un producto como cualquier otro dentro de la sociedad de consumo. Es evidente que existe una demanda ávida de emocionarse con los hallazgos científicos. Los creativos culturales lo saben, y reaccionan tal como dicta la lógica del mercado: generando productos de divulgación para todos los públicos. El negocio está servido. Pero la conversión de algunos bienes sociales en bienes de consumo siempre comporta tanto beneficios como riesgos: la divulgación científica no es ninguna excepción. Cómo se verá en las próximas líneas, ofrecer la ciencia como producto puede convertirla en un acto de fe para el gran público. Y cuando eso suceda, el mercado habrá contravenido precisamente el espíritu científico que durante tantos siglos ha permitido avanzar al ser humano. Capacidad educativa No hay duda que en la mayoría de ocasiones la divulgación científica tiene una gran capacidad educativa. Supongamos, por ejemplo, un documental que explique el fenómeno de formación del arco iris. Es posible que los espectadores no sepamos lo que es un índice de refracción, o cómo se formula la función de onda de la luz. A pesar de ello, cuando observemos una simulación con haces lumínicos impactando sobre vapor de agua, enseguida comprenderemos los principios básicos que provocan el arco iris. Nuestro aprendizaje es debido a que no sólo hemos visto manifestarse el fenómeno, sino también las causas que lo provocan. Pero no todas las maravillas de la naturaleza fueron estudiadas a partir de su observación directa, cómo es el caso del arco iris. Hay teorías mucho menos empíricas, que en su día fueron desarrolladas bajo la luz de las matemáticas: es el caso de la física cuántica o la teoría de la relatividad. Unos campos de investigación que, precisamente por desarrollarse en el plano de lo abstracto, nos han permitido contradecir “evidencias” que nuestros ojos ven a diario. Y por ese mismo motivo, por ser teorías abstractas, ponen muchos más escollos al trabajo del divulgador. Imaginemos ahora un documental que nos acerque a los fundamentos de la física cuántica. Probablemente nos dirá que las partículas fundamentales están simultáneamente en múltiples posiciones, de modo que ocupan una de ellas sólo cuando un observador trate de ubicarla. Incluso puede que ilustre el fenómeno mediante una animación de cuanto sucede a nivel subatómico, con múltiples partículas apareciendo y desapareciendo constantemente de la imagen... Pues bien, esta reproducción nos ayudará a imaginar vagamente el fenómeno, a hacernos una idea de lo que sucede, pero de ningún modo podemos pretender que nos está dando a comprender las causas. Eso sólo es posible mediante las matemáticas. Lo mismo sucedería con un tercer documental, que nos quisiera explicar la teoría de la relatividad. En este se afirmaría que, a velocidades próximas a la de la luz, el espacio se dilata y el tiempo se contrae. ¿Inverosímil, no? Seguro que todos gozaríamos mucho con las explicaciones. Sin embargo, ¿comprenderíamos algo por el hecho de ver objetos que se hacen pequeños? ¿Entenderíamos la relatividad si nos mostraran relojes que avanzan a distintas velocidades? No, claro que no. El ejemplo del Arco Iris La comprensión total de un fenómeno pasa indefectiblemente por identificar aquellas causas que lo producen. En el ejemplo del arco iris, observar la trayectoria de los haces de luz permitía comprender por qué se separan los colores; en el ejemplo cuántico, ver partículas que aparecen y desaparecen no explica de ningún modo por qué tienen una posición indeterminada. En el primer caso, la visualización del fenómeno nos permite explicar sus causas; en el segundo, no. A pesar de ello, productores y creativos insisten en pedir a los científicos que expliquen las teorías más complejas del modo más llano posible. Ahí es nada! Poco importa que los destinatarios no tengamos los conocimientos necesarios para comprender dichas teorías; da igual si no sabemos lo que es una función de onda, si jamás nos hablaron de cuadrivectores o si nunca hicimos operaciones con brakets... Lo paradójico del caso es que nuestra falta de preparación no impide que nos impresionemos enormemente ante los documentales que tratan de física cuántica. Y ahí es donde surge la siguiente pregunta: ¿cómo pueden fascinarnos tanto unas teorías que no comprendemos? La respuesta es que no nos fascina la teoría, sino únicamente sus conclusiones y hallazgos. Porque lo único que se puede exponer de un modo llano sobre física cuántica, son sus conclusiones –en los documentales no hay lugar para las ecuaciones que permitieron llegar a ellas. Si un reputado físico nos dice que la masa de un cuerpo se incrementa al aumentar la velocidad de éste, nosotros le creemos. Y le creemos porque confiamos en él, porque hemos decidido otorgarle legitimidad. Se produce un acuerdo tácito, por el cual el sabio nos ahorra las complicadas demostraciones matemáticas, y nosotros le creemos en un acto de fe. Escalada matemática Algo parecido sucedería en el caso de un alpinista que hubiera escalado la cima del Everest. Una vez descendido, describiría detalladamente a sus conocidos cómo es el lugar, sus colores, su olor, la sensación de altitud, etc... Por supuesto que podría mentirles con cierta facilidad, e incluso, con el paso del tiempo, podría confundirse en los detalles. Aún así, los demás creerán en él, ellos también harán un acto de fe. Y lo harán porque, de hecho, tendrían que escalar el mismísimo Everest para cerciorar sus palabras. Es poco más o menos lo que haría falta para que nosotros comprendiéramos la física cuántica: tendríamos que escalar la montaña de matemáticas que en su día subieron Heisenberg o Schrödinger. Lo dicho hasta ahora no tiene porqué ir en detrimento de los beneficios que conlleva la divulgación científica; nunca debemos olvidar que ésta funciona como un mecanismo práctico y efectivo. ¿O acaso alguien espera que todos nos pongamos a estudiar matemáticas en nuestros ratos libres? No... Nuestra ignorancia en cada materia no es motivo para privarnos de la fascinación por la ciencia. Por supuesto que no. Que la ciencia se convierta en un producto no debe escandalizar a nadie. De hecho, y sin ir demasiado lejos, la tecnología se encuentra en el epicentro de la sociedad de consumo desde hace siglos –incluso la formación, con su mercado de carísimos masters y postgrados, dejó de ser una inversión para convertirse también en un producto. Sin embargo, aún aceptando las virtudes de la divulgación científica como un bien de consumo, debemos ser concientes de que cuando versa sobre las teorías más abstractas, en realidad no nos está demostrando nada; nos muestra fenómenos fascinantes, pero a su vez, nos otorga el papel de sujetos crédulos y sin capacidad crítica. En otras palabras, nos está sirviendo una ciencia enlatada, pulida y sin espinas. Y nosotros la estamos tomando de un modo absolutamente dogmático, lo que contraviene los preceptos del verdadero espíritu científico. Un bien de mercado Tanto la ciencia como la tecnología son susceptibles de convertirse en un bien de mercado; la diferencia entre ambas es que, al hacerlo, una corre el riesgo de contradecir su esencia y la otra no. Así, si bien la física cuántica sólo puede divulgarse en un formato adulterado, no se requieren conocimientos sobre ondas hertzianas para encender una radio. En algunos casos pues, convertir la ciencia en un bien de consumo puede suponer una contradicción fundamental: lo que se consiguió mediante el espíritu científico, se transmite a la sociedad como si fuera un dogma de fe. Al margen de la calidad del producto, un exceso de ligereza en la divulgación podría provocar una atrofia en los valores del espíritu científico entre el gran público. Insistamos una vez más, esto no significa que debamos renunciar a la divulgación de teorías como la cuántica o la relatividad. De ninguna manera. Sólo quiere decir que tanto los escritores como los guionistas y, sobretodo, el gran público, han de ser concientes de la diferencia entre comprender algo o simplemente creerlo. Porque no todos los productos que salen al mercado tienen el debido rigor científico; al contrario, algunos hacen interpretaciones erróneas e incluso pseudocientíficas, en su ansia por maravillar al público. La sociedad de consumo convierte la ciencia en un bien que, como cualquier otro, se produce, se distribuye y se vende. Este proceso puede elevar los conocimientos más avanzados al nivel de dogma, casi de experiencia religiosa –una praxis que puede resulta fatal, en caso de una mala interpretación o una exageración de las tesis científicas–. Por supuesto que el mercado puede disfrazarse de Prometeo, y llevar el fuego a los hombres, pero debemos ir con cuidado para que en un momento de ceguera no termine quemando a alguien. La ciencia, una cuestión de fe Supongamos un último ejemplo. En este caso, un hipotético documental nos muestra a un talentoso científico que afirma lo siguiente: “según dictámenes de la física cuántica, mientras nuestro frigorífico está cerrado, las manzanas de su interior pueden tomar la forma de cualquier fruta; sólo cuando abrimos la puerta, toman forma de manzana”. ¿Parece una locura, no? Y sin embargo, ¿por qué no íbamos a creerle, si antes ya hemos creído afirmaciones tan extrañas como ésta? Lo cierto es que la gran mayoría de personas no tenemos un criterio válido para cuestionar al científico. Por eso resulta esencial que conozcamos las herramientas de que disponemos para evitar fraudes de este tipo. En primer lugar, tenemos la obligación de preservar nuestro espíritu crítico y vivir con el escepticismo. Y en segundo lugar, podemos exigir a la comunidad científica que someta los productos de divulgación a un control de calidad intelectual. Si existen organismos que garantizan las buenas prácticas en publicidad, ¿por qué no debe haberlos que nos aseguren una divulgación científica rigurosa y responsable? En su obra La ética protestante y el espíritu de capitalismo, Max Weber ponía una religión en los cimientos del sistema capitalista. Hoy vemos que las leyes del mercado pueden llegar a convertir la misma ciencia en una cuestión de fe. Y si no fuera porque los sociólogos se llevarían las manos a la cabeza, eso nos llevaría a pensar que el capitalismo casi está devolviendo el favor a la religión. Por favor, no hagamos de nuestros científicos sacerdotes. Joan Morera Morales es sociólogo.
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